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Nuestra Historia

Así relata el padre Carlos Miguel Buela, fundador del Instituto del Verbo Encarnado, la inspiración de la gracia fundacional: ‘El domingo 3 de mayo de 1981, mientras estaba confesando en la vieja capilla de la Parroquia ‘Nuestra Señora del Rosario’ de Villa Progreso, creo que antes de Misa de 11 horas, ante el gran número de penitentes a quien sólo yo podía atender por unos pocos minutos, me vino un pensamiento, que rechacé inmediatamente como distractivo, sobre la necesidad de contar en las parroquias con comunidades sacerdotales.

Luego de almorzar y dormir la siesta en casa de mis padres regresé a la Parroquia y estando en la casa parroquial, sería entre las 17 y 18 horas aproximadamente, me vino un pensamiento de que debía fundar una congregación religiosa con tal certeza que nunca dudé ni pude dudar de que Dios era el que quería eso. Igualmente hice discernimiento y examen para analizar si había alguna causa previa que podría ser origen de ese pensamiento y no la encontré… Enseguida llamé por teléfono al Padre Lojoya (a quien conocía desde los 6 años, éramos amigos desde los 9 años) para relatarle lo sucedido’. Dicho domingo 3 de Mayo era la fiesta del Señor de la Quebrada, advocación de un santuario ubicado en San Luis (Argentina): ‘La feliz coincidencia nos alegró aún más, porque éramos muy devotos del Santo Cristo y habíamos predicado allí muchos Ejercicios Espirituales con muchos frutos de vocaciones sacerdotales y religiosas, y también, habíamos predicado varias Novenas Patronales…’

El paso siguiente -y necesario- era buscar la aprobación de tal proyecto por un representante de la Iglesia jerárquica: ‘Teníamos que encontrar un Obispo que avalara el proyecto…’ Dicho obispo será Monseñor León Kruk, obispo de San Rafael, Mendoza, Argentina .

El comienzo de la experiencia de vida religiosa fue en la diócesis de San Rafael, una pequeña y humilde diócesis de Argentina, ubicada en una pintoresca región del Sur de la Provincia de Mendoza, muy cerca de la Cordillera de Los Andes. El inicio coincidió con la Fiesta de la Anunciación del Señor, 25 de Marzo de 1984, día en que todos los Obispos del mundo, en unión con el Papa, consagraban el mundo entero al Inmaculado Corazón de María.

Los primeros años (1984 – 1988) fueron intensamente vividos, con el fervor y entusiasmo propios de una obra nueva del Espíritu Santo. A sólo un año de la fundación, una donación permitió que se pudiera vivir la vida religiosa con la plenitud que se quería: se pudo adquirir una pequeña finca en El Toledano, San Rafael; la ‘finca’ destinada a ser la Casa Madre del nuevo Instituto. Con la aprobación del Obispo de San Rafael, se fundó en dicho terreno la ‘Villa de Luján’. La primera Misa fue celebrada el 22 de febrero de 1985, Fiesta de la Cátedra de San Pedro.

Poco a poco el nuevo Instituto comenzaba a extenderse más allá de los límites de la diócesis de San Rafael: el primer lugar fue la diócesis de Añatuya, Provincia de Santiago del Estero. En 1987, el Instituto del Verbo Encarnado traspasa las fronteras de su país de origen, dando los primeros pasos en orden a concretar su proyecto misionero: en febrero se funda la primera misión en el Perú: en la Parroquia de Limatambo, Diócesis de Cuzco. En 1989 la presencia se extendía a Norteamérica: el 1 de julio entraban los primeros sacerdotes del nuevo Instituto en la diócesis de Brooklyn, Nueva York (EE.UU).

Pocos días después pudo concretarse algo que el P. Buela quiso desde el principio para asegurar la formación de sus sacerdotes: una casa en Roma, lo cual permitiría contar con una comunidad de sacerdotes que pudieran perfeccionar sus estudios en las Universidades Pontificias de la Ciudad Eterna. Se comenzó con una comunidad huésped en una casa de religiosas que nos prestaban un sector de la misma para tal fin.

El 27 de diciembre de 1987, Fiesta de San Juan Apóstol, se fundaba oficialmente el Seminario Menor. Había comenzado en el año anterior muy pobremente en la Villa de Luján; luego trasladado a la Parroquia San Maximiliano Kolbe (primera parroquia del Instituto en San Rafael), hasta pasar a su destino definitivo.

En el año 1988 se fundaron: el Noviciado masculino (el 22 de Febrero), con el nombre del primer miembro fallecido de nuestra congregación: el seminarista Marcelo Javier Morsella; la Rama femenina de nuestro Instituto con el nombre de ‘Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará’ (el 19 de Marzo, fiesta de San José); el primer Monasterio de la Rama contemplativa masculina, el Monasterio ‘Del Verbo Encarnado’ (el 25 de Diciembre). Ese mismo año, el 23 de Septiembre, tuvo lugar el Iº Capítulo General Ordinario. El P. Buela quería, dentro de sus posibilidades, vivir la vida religiosa según las normas del Derecho Canónico. Así fue que, entre otras cosas, dispuso que las autoridades del nuevo Instituto fueran establecidas por elección.

Los años subsiguientes fueron de gran crecimiento, aunque en medio de algunas incomprensiones y dificultades. Un acontecimiento clave para el Instituto fue la fundación del Seminario religioso propio, ya que hasta ese momento los religiosos concurrían a clases al seminario diocesano, también a cargo del Instituto hasta el año 1990. El 16 de abril de dicho año, el Obispo de San Rafael autorizaba la fundación del nuevo seminario, que comenzó a funcionar en la Villa de Luján con el nombre de Seminario Mayor ‘María Madre del Verbo Encarnado’. El hecho de contar con un Seminario propio facilitaría la tarea de formar a los seminaristas religiosos de acuerdo al fin específico del Instituto, por ejemplo, la posibilidad de estudiar griego, hebreo y las lenguas modernas; enfatizar la dimensión pastoral de la formación; encarar el estudio filosófico-teológico mediante el uso de los textos mismos de Santo Tomás; incorporar como instrumentos de trabajo la computación; organizar Jornadas Tomistas y Jornadas Bíblicas; contar con revista y ediciones propias; seleccionar mejor los profesores; etc.

Otro acontecimiento importantísimo la culminación de la redacción de las Constituciones del Verbo Encarnado, en el año 1992, las fundaciones en Rusia y Jerusalén y Taiwán (1993), Ucrania (1994). Así hasta el IIº Capítulo General Ordinario, celebrado en agosto-septiembre de 1994, que entre otras cosas aprobó internamente las constituciones y directorios del Instituto, además de organizar las provincias, las autoridades, las maneras y los tiempos de elección.

Los años 1995-2001 marcaron un tiempo de especial prueba para el Instituto, pues se sucedieron en dicho período tres comisarios pontificios, que tuvieron a cargo el gobierno de aquel, quedando suspendido el gobierno propio. Los comisarios fueron los sacerdotes José Antonio Rico O.S.B. (1995-1998), Aurelio Londoño C.M. (1998-1999), y S.E. Monseñor Alfonso Delgado, entonces obispo de Posadas, Argentina (1998-2001). Aún en medio de las pruebas, al Instituto le fue confiada por parte de la Santa Sede una ‘Missio sui iuris’ en un país asiático, de la ex Unión Soviética. Se trata de Tajikistán. Una decisión ulterior de la Santa Sede, comunicada por carta con fecha 11 de Abril de 2001, determinaba que la casa general del Instituto debía trasladarse a la diócesis de Velletri-Segni (Italia), y que debía formarse un gobierno provisorio con la explícita misión de convocar un capitulo general. El II° Capítulo General Extraordinario se realizó en Segni, entre el 21 y el 28 de Mayo de dicho año. Fue elegido nuevamente el Padre Carlos Buela como Superior General. Muchos y nuevos pedidos de fundaciones han llegado desde entonces, de diversas partes del mundo, muchos muy urgentes y tantos que están aún a la espera de contar con sacerdotes suficientes a fin de poder satisfacerlos. El hito hasta ahora más importante es el que estamos festejando actualmente, la erección canónica del IVE como Instituto religioso de derecho diocesano, con decreto firmado por S.E. Monseñor Andrea María Erba, obispo de Velletri-Segni, el 8 de Mayo de 2004.